Con un nuevo título continuamos la publicación del 'foro del diseño funcional'. En la tercera entrega, dedicada al diseño funcional del interior de un coche del METRO de Barcelona, prometimos ilustrar con fotos la descripción y propuesta que se hacían.
Ésta es la visión de la propuesta. Bajo esta línea mostramos la idea sin palabras.
Cuando se trabaja en un proyecto funcional con la trascendencia del uso multitudinario nos enfrentamos a dos retos: el primero es afrontar el peso de la responsabilidad de hacerlo bien. El segundo es no aceptar lo que ya parece estar bien hasta agotar la búsqueda de alguna otra posibilidad con renovada atención. Quienes estamos en esto sabemos que ese último esfuerzo suele traer la verdadera solución. Nos encontramos ante el ejemplo directo de esa 'regla de oro'. Todo en el diseño creador puede aceptarse como bueno, incluso como 'el mejor' teniendo en cuenta las referencias existentes. Sólo podemos vivenciar la obsolescencia de un producto, cuando 'aparece' otro mejor (una experiencia habitual de la tecnología moderna, agridulce por su costo).
Los responsables del diseño padecen la obsolescencia a la inversa. Ellos son 'los magos' que deben hacer 'aparecer' la novedad atractiva que nos conquista con algo más que un ademán.El nuevo éxito es el resultado del esfuerzo creativo y económico que supone ese 'paso más'.
El diseño del equipamiento y su disposición en un coche de METRO no está sometido a las opiniones o 'leyes' del mercado, su éxito no es medible. Quizás por eso, importantes conceptos de uso desacertados, como el de los asientos laterales en un vehículo de transporte de pasajeros, continúan vigentes durante años. El 'consumidor', que es el viajero, no tiene ningún poder para cambiar o premiar el confort que recibe en el servicio. Más aún, se desentiende como ajeno a él ante la impotencia de su opinión personal. La única alternativa de que 'aparezca' una innovación que supere ese arraigo es ésta: una propuesta 'desde afuera'. De esa realidad proviene nuestra determinación de influir en su mejora a través del buen criterio de personas comprometidas con el bienestar cívico.
Para que la descripción argumental del diseño funcional del equipamiento del METRO no dé lugar a dudas y sea convincente nada más práctico que comentar fotos que sean directas. Se muestra lo descrito con la credibilidad de la imagen. (fotos encontradas en internet).
Foto doble que permite la comparación de ambos espacios centrales. El primer plano nos muestra el nuevo y amplio 'pasadizo' entre vagones. Con él, la movilidad actual entre vagones se ha vuelto normal. Sin embargo, al observar el interior del coche de la imagen izquierda, se nota con nitidez la contradicción de ese diseño, el pasillo central ha sido desvirtuado con postes que impiden el desplazamiento.
En estas fotos se observa la situación habitual que aún hoy se vive en los coches del modelo anterior que no han sido retirados. El pasillo permanece libre con afluencia normal de pasajeros.
El primer plano de una de las fotos nos permite aludir a un comportamiento frecuente, el pasajero de piernas estiradas obstruye el paso porque está sentado en uno de los pocos asientos laterales de este modelo. Gestos así se repiten inevitablemente en los coches en donde todos los asientos son laterales.
Esta foto muestra el modelo de coche nuevo con uno de sus carriles libre de obstáculos, piernas recogidas, a lo largo de un par de vagones. Quien viaja en metro sabe que esto no es así, y la prueba aparece en la foto (izquierda).Varios pasajeros de piernas cruzadas, postura que también es común, obstruyen el carril y han de cambiar esa posición al paso de cada persona. De no hacerlo, ésta se desplaza respetuosa al otro carril zigzagueando y esquivando los postes. Esta descripción parece irónica, pero no lo es. Es una más de las consecuencias funcionales del proyecto.
Hay muchas experiencias en juego cuyo 'buen rollo' depende de todas las 'sutilezas' de confort que hemos descrito. Hay una, más sutil, cuya trascendencia es inmedible pero reconocible:
EL METRO ACTUAL ES COMO UNA 'sala de espera'. VIAJEROS INCÓMODOS, DE ROSTROS SERIOS, SENTADOS DE FRENTE AL PASILLO... SIN OCASIÓN DE UN MÍNIMO RESGUARDO O INTIMIDAD DE VIAJE: EL TREN SÓLO DISPONE DE DOS FILAS DE ASIENTOS LATERALES en grupos de cuatro. ESTA MODALIDAD DE DISEÑO NO HA SIDO ADOPTADA POR NINGÚN OTRO MEDIO DE TRANSPORTE.
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