viernes, 23 de diciembre de 2011

A propósito de la 'pintura digital' y de la inventiva en el arte



En el arte soy como Quesada, ' inventivo más que creativo', distinto de Mario Vicente 'conceptual e ideológico'.
Por fin he encontrado en las nuevas tecnologías la suficiente versatilidad y margen creativo que no veía en las 'máquinas'. El programa FaceGoo HD tiene una interacción intuitiva y vital que facilita aspectos creativos nuevos liberados del 'esfuerzo' de dibujar proporciones y formas a costa de borrar y repetir. Este 'modelador' de imagen a 'yema viva', que 'mueve' las formas como si fuesen de crema, tiene un complemento ideal, el programa PS Express, que produce texturas y colores optativos en la imagen inicial. Así pues, las posibilidades combinatorias son infinitas.

Estos nuevos 'medios' o herramientas con manejo y objetivo creativo permiten obras novedosas que se independizan de la escuela artística tradicional. Quesada era un artista-inventor que probaba siempre, jugando con las posibilidades físicas o mecánicas y con materiales que no eran ni el lienzo ni el óleo. Ese eclecticismo es un estilo en sí mismo que no desmerece la obra de arte, consiste en inventar en el seno del arte, que también!
Las herramientas o instrumentos antiguos del presente fueron antaño los recursos propios de su técnica, y su pretendida autenticidad no es más válida que la surgida y propia de la actualidad. El arado, símbolo del cultivo, no es más genuino por ser de antes, que un brillante tractor de ahora.(ecología versus superpoblación son otro asunto). Las escuelas artísticas, que responden a tradiciones, cuidan del legado pero han de reconocer que en los intentos nuevos está el germen de nuevas escuelas para el futuro. Los usos antiguos gozan de prestigio y se consideran auténticos porque están identificados con los genios que los dignificaron, del mismo modo que las generaciones futuras admirarán las genialidades actuales.

El plumín de Alex Raymond, el cemento martelinado y coloreado de Mario Vicente, el cincel de Miguel Ángel, la magia sonora de la guitarra española en manos mágicas, el caleidoscopio, los pinceles de Norman Rockwell, los violines y los pianos cauces de medio universo musical, las cuerdas vocales de la lírica, una cámara de cine en blanco y negro o de tres dimensiones, ... y hasta un martillo en las manos de don Vildozo haciendo 'música' de golpes sobre un clavo. El óleo, la madera o los plásticos,... todo.
Estoy mencionando a ritmo de ocurrencia los medios que determinan la 'modalidad' de la obra arte, pero el toque de la excelencia la pone siempre el genio creador.
El arte es una sintonía placentera con las manifestaciones del mundo exterior propuestas por el hombre. Yo creo en el arte con sensación placentera.

Volviendo al principio, que es la vocación creadora, el procedimiento que ha conducido a nuestra atractiva 'pintura digital', motivadora de este discurso, tiene un protocolo moderno muy simple: inicio desde una figura o foto inspiradora, tratamiento con PS Express, modelado con FaceGoo HD, y la impresión digital... o no. Quizás haya algún 'va y ven' en la búsqueda de inspiración.
El proceso mental no es tan sencillo, se deja llevar por las propuestas digitales y las orienta con un objetivo muy voluble que responde a la intuición. No se llega a destino, se acepta un resultado, y se decide un 'ya está bien'... o no!
Como inventor-artista estoy gratamente sorprendido por este 'método', tan auténtico como el que más: es simple, limpio, barato, eficaz e inagotable. Con él es posible alcanzar el zenit de la belleza visual.
A saber... cuál es ese zenit y quién es capaz de alcanzarlo!

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