La rueda es un símbolo ancestral del movimiento, con ella deseo que empecemos el año.
Con buen pie y mucha suerte!
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Mis sueños siempre tienen un lado pragmático. No en vano mi profesión es inventar y no la vida del arte. Distingo claramente la creación técnica de la artística. Mis grandes emociones tienen un componente mecánico, funcional, eficaz, creativo y ... Bello, por qué no, pero al final.
Con esta valoración, quizá de viejo, no estoy negando la ilusión, el encantamiento, el amor social, la solidaridad y el deseo de paz. Mi énfasis lo pongo en los logros y no sólo en los anhelos. Creo en un modo individual de redimir el mundo, la acción personal que pueda multiplicarse por millones. Y no está muy lejos, está en el trabajo cotidiano, cuando no es hábito ni pura subsistencia sino el hacer singular, vocacional y creativo.
No 'distraerse', la vocación que se realiza nos va dando todo lo que nuestra alma necesita, nos libera de las pasiones 'intrascendentes' y desea aquellas que nos conducen al ideal personal (que ya está bien!). El altruismo se manifiesta a través de nuestro trabajo vocacional, aunque nos paguen por ello. Si millones de seres se dejaran 'llevar' por su vocación las 'fuerzas del bien' triunfarían, sin necesidad de líderes, sólo por el equilibrio de las grandes cifras. (La superpoblación y los nacionalismos son muy perturbadores en este contexto,... pero me aferro a Steve Jobs!)
Imaginemos que García Márquez no hubiese escrito 'Cien años de soledad' por haber dedicado su inspirado tiempo a una ayuda solidaria... Hagamos el esfuerzo de empatía para ser el fotógrafo que sostiene su máquina en lugar de la cabeza de un herido. Está frente a un dilema universal: su fotografía-denuncia-símbolo que verán millones o ayudar a 'un' ser humano cuya vida es infinita y puede cambiar la historia.
Lo digo con cautela, cada uno debe ejercer su vocación a ultranza. Ojo!... que la vocación es una 'invitación' al esfuerzo y muy duro enfrentarse al ansia de la supervivencia y el confort. Cuando digo vocación, que es la clave de este asunto, tendríamos que definirla muy bien, 'darnos cuenta', elevar la comprensión a rango de 'conocimiento significativo'.
A saber:
1- expresión de la identidad íntima.
2- sensibilidad hacia el mundo
3- concreción del deseo profundo o atracción hacia el objeto, síntesis del ser y haber de nuestra existencia.
4- sabio 'querer' intuitivo de acuerdo con nuestras posibilidades reales.
A un paso esta el Amor, el gran Redentor!
Estoy pensando en muchas cosas concretas de nuestra vida: la vocación es activa, productiva, creativa, siempre es un legado. Y cuando se 'vive' así se nota que la cultura del 'espectador' es incompleta. No basta con el aprendizaje enciclopédico, YouTuve, la observación del mundo o las reivindicaciones por el hecho de existir. La vida 'receptiva' y emotiva nos lleva demasiado tiempo.
La rueda me inspira como símbolo, pero lo que me emociona vitalmente se reduce a ser 'la' rueda del carrito de la compra que he inventado, de hecho su búsqueda me angustió. La vocación creativa y altruista que ha gestado ese carrito puede humildemente '...emancipar de tareas fatigosas...'.
En el lado pragmático están los derechos de patente que serán mi legado a mis hijos y nietos. Esperemos que sea la rueda de la suerte!
Este texto tiene muchos años, las circunstancias han cambiado. Lo que Orison Swett Marden menciona a finales de siglo XIX se ha logrado. La súper productividad actual es el fruto de un siglo de invenciones y descubrimientos científicos que han sembrado de vida humana y de artilugios el planeta. Hoy la creatividad se enfrenta a otros retos.
Un mensaje marca ACME para empezar el año (¡lo que llega a salir... si se tira de la piolita!).
ResponderEliminarQue Dios te conserve tu 'galpón de ideas' y tus manos obedientes que las realizan o las escriben! (... y tiene mérito que lo diga tu hijo ateo).